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por María Andrea Labadie (*)
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Modelos a imitar, modelos a no olvidar

Ángel “Papuchi” Guastella: más que un rugbier

El reciente fallecimiento de Ángel Guastella trae, a la mente de quienes saben quién es y a los corazones de quienes lo han conocido personalmente, los mejores recuerdos de un ser humano de excepción.

Revista Razones se suma a los homenajes y gratos recuerdos, con el artículo que sobre el propio Ángel Guastella escribiera para la edición impresa número 11, allá por el año 2003, su amiga y nuestra columnista, María Andrea Labadie.

A pesar de mis más que escasos conocimientos sobre el tema, suelo hojear la sección Deportiva de “La Nación”. Los rasgos humanos de los deportistas, me atraen, más que sus resultados.

Confieso que cuando llegaba al Rugby, buscaba especialmente encontrar su firma en algún artículo, ya que escribe muy bien. No la encontré, pero ¡por fin!, el 20 de diciembre de 2002 encuentro una foto donde posan 20, de los 30 jugadores, que integraron el primer plantel de “los pumitas” (corría 1972).

A un costado, en un plano humilde de igualdad -fiel a sí mismo- lo encuentro a mi querido gran amigo: Ángel Guastella. ¡Qué alegría! Y cuantos recuerdos...

Compartimos una parte de nuestra historia laboral, en el Instituto Bayard. Me parece que corría el año ´60. Nunca olvido el encuentro. Yo era entonces Secretaria Administrativa del feliz colegio. Pero alguna incomunicación de alguien, hizo que no nos presentaran y de pronto, a la tarde, muy apurado entra un señor desconocido al ámbito interior de la Secretaría, y cuelga una llave en el tablero general, a mi cargo: lucía zapatillas, medias tres cuartos rayadas (¿color Club Pueyrredón?), ropa rara: un pantalón corto, debajo de un sobretodo largo; en un brazo, varios buzos de los chicos. Entró y salió como una exhalación; así, siempre. Era muy correcto y creo que lo incomodaba su original atuendo, sumamente apropiado para su métier deportivo, pero algo insólito para un espacio elegante e impecable, con cuatro jóvenes mujeres. Además, repito, corría el año ´60.

Conocerlo era quererlo. Todos lo queríamos: chicos “chicos” y chicos “grandes” (primaria y secundario), maestras, personal administrativo y de maestranza, padres... Querido y respetado: indiscutible. Trabajamos a la par, casi 10 años. Yo tenía la Dirección de Jardín de Infantes y de Primaria y él, Ángel Guastella, la Dirección de Deportes de Primaria y Secundaria.

  “En estos tiempos muchos quieren ganar a cualquier precio, aunque el problema no es de los jóvenes, ¿eh?, sino nuestro, de los entrenadores, los educadores, que deberíamos inculcarles lealtad, solidaridad y respeto. Una persona sin esos valores es peligrosa no sólo para el ambiente del rugby, sino también para toda la sociedad”. Ángel Guastella.

¿Parece ser sólo una coincidencia en el mismo espacio? No, en absoluto. A “Guaste”, todos le pedíamos intervención. Podía ser por un nene tímido, por otro agresivo, por ayudar en un conflicto familiar conocido, por lo que fuere. Su influencia sobre los chicos era enorme y bienhechora. Firme y tierno; claro y directo; comprensivo. Lograba modificar situaciones de todo tipo; incluso en relaciones difíciles como con mamás angustiadas de chiquitos asmáticos. Cuidaba todo: cuerpo y alma.

Tengo en este momento, un recuerdo especial para su mamá, a quien no conocí personalmente, pero sí, a través de grandes charlas telefónicas (¡No había pulsos que modificaran vínculos!). Era encantadora, llena de ternura. Al conocer madres así, una entiende por qué sus hijos también son de excepción.

Hizo por el Rugby lo mismo que hizo después Guillermo Vilas, por el Tenis: lo llevó a todas las clases sociales; lo sacó de una elite, extendiéndolo a todos. Lo acercó a las provincias. Eso sí, con una defensa a ultranza del amateurismo. Para ello, luchó en la UAR (Unión Argentina de Rugby).

Un orgullo conocerlo; una alegría compartir charlas y ¡medialunas! En un momento conflictivo de la historia del excelente colegio, fue conquistado ¡a papas fritas! Eso sí, jamás leche: “Nada blanco, por favor”.

Un Puma: Ángel Guastella.

Un recuerdito más, al dejar la lapicera: cuando Guaste llegaba al Colegio al mediodía o al irse a la tarde, yo le rogaba que no se asomase. Los chicos al verlo, cuchicheaban, le hacían señitas, saludos con la mano, guiños cómplices... y se nos desbarataba el orden conseguido o se perdía nuestro discurso... lo adoraban... Nosotras también.

 

(*) María Andrea Labadie. Maestra - Secretaria - Directora “Instituto Bayard” - Jardín de Infantes y Escuela Primaria (59-68).

 


 

Nota de la redacción

Ángel Guastella fue técnico de la Selección Nacional de Rugby durante ocho años consecutivos, un récord en la Argentina. Entrenó al equipo nacional en la histórica gira del ´65 por Sudáfrica, donde nació el nombre de Los Pumas. Un periodista sudafricano apodó Los Pumas al grupo y ese nombre quedó grabado en la historia.