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por María de los Ángeles Carreras (*)
educación

Pequeños placeres

¿Por qué es bueno leerles a los niños?

Ayudar a los niños a disfrutar de la lectura es una de las acciones más importantes que podemos hacer por ellos, y es algo que justificará, sin dudas, el esfuerzo y el tiempo que le dediquemos.

Los chicos aprenden a leer en la escuela y es común relacionar la lectura con el trabajo y el estudio, más que con el placer. Como resultado: pierden el deseo de leer. La curiosidad y el interés innato de los chicos es la llave que abrirá la puerta al amor por los libros.

La mejor manera de acercar a un niño a la lectura es leerles en voz alta, y cuanto más temprano uno comience a hacerlo, mejor será. A la edad de 4 ó 6 meses, los niños ya pueden enfocar su vista en los dibujos y se comienza a desarrollar la coordinación de sus ojos con las manos. Este es un buen momento para introducirlos en los libros, señalándoles las cosas. Los bebés de pocos meses pueden mirar las ilustraciones, escuchar su voz y dar vueltas las páginas. Hacia el final del primer año, muchos de ellos ya son capaces de señalar los dibujos por sí mismos. Este es un paso muy importante en el aprendizaje del lenguaje. Los libros cortos y con ilustraciones coloridas tienen mucho atractivo para los pequeños; el ritmo y la repetición hacen que cada palabra se torne familiar y que gocen del momento de cercanía y cariño que se les brinda. Es bueno dar importancia al tiempo que los niños necesitan para observar las ilustraciones.

Cuando los niños aprendan a leer, no hay que abandonar la costumbre de leerles en voz alta. Es interesante además, para que sean ellos quienes nos lean de vez en cuando. Compartiendo juntos el placer de leer, los niños seguirán aumentando el interés por los libros. El hecho de tener libros, revistas y periódicos en la casa contribuirá a que los niños los consideren como parte de la vida diaria. Los chicos aprenden con el ejemplo y si ven que le dedicamos tiempo a la lectura, disfrutamos con ello y tratamos con respeto a los libros, probablemente harán lo mismo e incorporarán la lectura a su vida, como un hábito necesario.
La lectura fomenta una infinidad de destrezas y habilidades que van desde la adecuada atención y la captación de la correcta escritura de las palabras (ortografía), hasta el desarrollo del pensamiento crítico y la estimulación de todas las funciones lingüísticas, sin olvidar las áreas afectiva, social, estética y creativa. Leer implica poner en juego, acciones relacionadas con el pensamiento como: razonar, reflexionar y argumentar.

Estamos inmersos en un mundo vertiginoso, donde abundan las sensaciones, el ruido, la acción, la novedad. Todo esto, sumado al bombardeo de la televisión e internet, ha llevado a que existan cada vez menos lectores (los índices de lectura en España muestran que un 42% de la población adulta no lee nunca, un 37% lee semanalmente y un 21% lo hace todos los días. Entre los escolares, sólo un 15% tiene el hábito diario de leer).

Pero… ¿Qué es aconsejable hacer con respecto a la lectura?

· Leerles y contarles: cuentos, novelas, fábulas, historietas, biografías y todo lo que consideremos un buen material de lectura. Pero hacerlo siempre: cuando no saben leer, cuando están aprendiendo, cuando ya leen y cuando son adolescentes también. La relación de cercanía que se produce en este espacio de encuentro, genera un vínculo muy fuerte e insustituible.

· Poner libros a su disposición: en principio la elección de los libros la realizan los adultos. Luego, a medida de que los niños van creciendo es adecuado dejarlos elegir a ellos mismos. Armar una biblioteca con lecturas predilectas ayudará, sin dudas, a formarlo como lector a medida que crezca.

· Concurrir a la biblioteca: no siempre es viable comprar libros, pero no por ello se puede privar a los niños de tan importante aprendizaje. En las bibliotecas hay libros destinados para distintas edades y el niño puede sentarse a leer o bien, siendo socio, llevárselos a su hogar.Si bien enumeramos algunas cuestiones positivas respecto de la lectura, sabemos también que no es aconsejable:

· Obligar a leer: de ninguna manera es aconsejable, ni será productivo, obligar a un niño a leer cuando no se ha creado anteriormente en él la habilidad lectora.
· Rendir cuentas sobre lo leído: No “tomar lección” sobre el libro que acaba de leer. Ni siquiera en forma disimulada. Algunos adultos son especialistas en eso y los chicos siempre se dan cuenta.

· No use los libros como penitencia: un error muy común es decirles a los niños “Si te portás mal, no te leo” y en definitiva estamos castigándolos con lo que deberíamos estar estimulándolos.

En palabras del escritor francés Daniel Pennac: “El verbo leer no admite el imperativo. Esta aversión la comparte con algunos otros: el verbo amar y el verbo soñar…”.

 

(*) María de los Ángeles Carreras. Maestra especializada en Educación Primaria.

 


 

Ilustración: Francesco Tonucci (Frato). De “Con ojos de niño”, pág. 27 “(1979) Es importante que a los niños se les lea”. Red Editorial Iberoamericana, 1995.